La ecología es víctima de la moda


Llama mi atención el hecho de que la ecología en tiempos modernos es más una pose que una realidad. La gente se espanta cuando alguien pide una bolsa de plástico en el súper mercado o cuando no separas la basura. En este tiempo, es una realidad que hemos descuidado el medio ambiente, pero no es necesario alarmarse al respecto y regañar a cuanto cristiano encuentres usando bolsas de plástico; más bien, nuestros esfuerzos deberían de centrarse en enseñar ecología, no en hacerle propaganda. Lo peor del caso es que dejamos que las compañías hagan ganancias de la protección del medio ambiente. Las personas viven sus vidas sin darse cuenta que uno de los tipos de contaminación es la visual, que se genera cuando hay una excesiva cantidad de propaganda en el ambiente urbano.

Es común entrar a un súper mercado, farmacia, tienda de auto servicio o incluso tiendas departamentales y encontrar que te venden bolsas ecológicas (de esas bolsas de tela o de algún polímero reusable) pero traen estampado el logotipo de la empresa que te las vende, incluso el Palacio de Hierro tiene de esas bolsas. Este no es un concepto nuevo, pues antes los plásticos no eran tan comunes como hoy y la gente usaba las llamadas “bolsas del mandado” para ir por el de la semana. Estas bolsas no eran para nada glamurosas y estaban hechas de fibras de plástico, pero aún así eran reusables. Los pañales ecológicos me dan mucha risa, la idea es buena, pero el precio es de artículo de lujo. Esto es sólo por nombrar uno de los tantos ejemplos de propaganda y ecología; Greenpeace basa su campaña completa en esto (la mayoría es basura alarmista y lo peor es que la gente se lo traga. Pero eso es para otro tema).

Ahora bien, también creo que la sociedad exagera este asunto del cuidado a la ecología. Creo que la gente proyecta sus propios temores e inseguridad en situaciones globales. Exageran tanto una situación que se convierte en algo alarmante. He observado y analizado que más o menos cada década de la historia moderna del hombre, este pánico exagerado por una situación global cambia; una vez que pasa y miramos atrás lo vemos un como algo un poco ridículo. Por ejemplo, en los años noventas teníamos miedo a una tercera guerra mundial y del hoyo en la capa de ozono (del cual ya nadie se acuerda, pero sigue ahí); en los ochentas nos preocupaba la guerra fría; igual que en los setentas con la crisis petrolera (recordando que predecían un agotamiento de los combustibles fósiles para 1992). Y la lista para atrás sigue: en los sesentas la gente le tenía miedo al comunismo, en los cincuentas estaba la alerta nuclear, en los cuarentas empezaba el movimiento del crimen organizado.


Empezamos una nueva década en unos meses más, pero, ¿qué nos espera? Se empiezan a dar las semillas de lo que pudiera ser el nuevo miedo para los siguientes diez años. Brotes de dengue, diferentes sepas de influenza. Las enfermedades virales serán el miedo del 2010 al 2020.

Aten. EL AZOTAMENTES. Comentar no empobrece. ¡No sean codos y comenten! Saludos.